| Nuestro
santo patrono nació en Florencia, Italia, en el año
1233. Aunque formaba parte de una familia adinerada, desde joven
se inquietó por los estudios eruditos lo que en esos años
era patrimonio casi exclusivo de los clérigos y los monjes. Cuando
ingresa a la familia religiosa de los Siervos de María
en el año 1254, ya era médico con estudios en las prestigiosas
Universidades de Paris y de Padua.
La historia original nos presenta al joven Felipe como un buen cristiano
en búsqueda permanente de su identidad. Aunque pudo ser un acaudalado
comerciante o un prestigioso profesional, sus intereses se definieron
hacia la religión. En los años 1200, la aspiración
a la vida religiosa se concretaba siguiendo el estilo de los “Hermanos
de la Penitencia”: rezaba diariamente, realizaba ayunos
semanales, sobretodo en adviento y cuaresma, oraba por los difuntos y
cantaba los salmos en comunidad. Además, en Florencia, la oración
se enriquecía con un particular culto a la Virgen María.
Al diálogo constante con Dios, Felipe agregó su actitud
de constante servicio a los más débiles ayudando a los mendigos,
leprosos, enfermos y a todos aquellos que algún vicio los había
degradado. Además, se caracterizó por testimoniar profundos
sentimientos de paz y de no violencia en una sociedad herida por luchas
y guerras. |
Con esta experiencia, Felipe fue acogido como hermano y compañero
en la Orden de los Siervos de María, en la comunidad de Florencia.
Luego de algunos años, fue ordenado sacerdote y también
llamado a dirigir, como hermano mayor, a toda la familia servita en
gran expansión en Italia y Europa. Fue inmenso su aporte a la
Iglesia y a la sociedad de su tiempo. La vocación de su juventud
dio abundantes frutos de santidad y paz, realizando incluso varios milagros
durante su vida.
El 23 de agosto de 1285, San Felipe Benicio deja este mundo y parte
al encuentro del Padre dejando un recuerdo imborrable en muchas generaciones.
Que nuestro liceo lleve su nombre y goce de su protección, nos
estimula a ser creativos, como personas y como comunidad, reeditando
su estilo de vida, sus opciones y su testimonio en nuestra vida familiar
y social.
(Adaptación de artículo escrito por P. Luis Infanti
en revista Mi Liceo-40 años)
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